El verdadero sentimiento de la navidad

Navidad, esa palabra mágica  que engloba alegría, reconciliación, caridad,  paz, amor… Ese es el verdadero sentimiento de la Navidad.

Sin embargo, miro a mi alrededor y no veo ninguno de esos valores, sino muy al contrario, me encuentro un mundo enloquecido por la preocupación del consumismo, de las reuniones de empresa, de la compra desorbitada de regalos,… y pienso:

¿donde está la alegría? cuando veo esas caras enajenadas, constantemente enganchadas a un aparato electrónico con el cual se comunican con sus amigos, ¿donde se quedó la caridad? ¿y el amor? viendo a tanto mendigo durmiendo al raso o en los cajeros y a tantas y tantas familias, aun con hijos menores, desalojadas de sus viviendas ¿Donde nos hemos dejados los valores que aprendimos desde nuestra mas tierna infancia?¿Cuándo perdimos el verdadero sentido de lo que es la Navidad? ¿En qué momento nos desviamos de esa maravillosa energía?

En estas fechas en que nació el ser mas hermoso y bondadoso que el mundo ha conocido a través de tantos años de historia, la humanidad ha perdido esa connotación amorosa y caritativa, sin embargo nos hemos dado a la tarea de hacer de este tiempo un tiempo de mercadeo, de violencia, de conflicto, de tristeza, de dolor por no poder dar a los que lo necesitan una representación tangible de la caridad humana.

Señores y señoras, el amor es gratis, y aunque no tiene representación tangible, se entrega a través de un abrazo, de un beso, de una caricia, un ayudar al que lo necesita, un donar sangre, un aportar alimentos a las ong’s, un ayudar a cruzar un paso de peatones, un socorrer a una persona que se ha caído, un.. Hay tantas y tantas maneras de demostrar amor que necesitaría kilómetros y kilómetros de blog para poder nombrarlas . Pero nosotros hemos etiquetado el amor en una joya, en un vestido, en un juguete…es por ello que la Navidad ha perdido su sentido.

Y la unión familiar? tampoco se expresa de la manera adecuada. Las familias nos sentimos en unión pero no lo estamos. Nuestros hijos tienen todo aquello que desean, pero no tienen a sus padres para que jueguen con ellos porque están ocupados en sus conversaciones de adultos, para que los guíen en ese periodo tan difícil como es la adolescencia, porque para ello tienen internet que los instruye inadecuadamente. y no digamos mas de las parejas que se destruyen por una relación encontrada en un simple chat, con una persona de la cual desconoces todo.

Los niños se meten en sus mundos de juegos y sus padres en sus mundos de adultos y así la familia va tomando una connotación de tú en tu mundo, yo en el mío y los niños en el suyo. Una separación, una división.

Creemos mantener una vida perfecta y en el momento menos oportuno nos damos cuenta que ya no tenemos nada, que lo hemos perdido todo, que estábamos caminando solos en la vida, que los demás se quedaron atrás o yo me quedé atrás. El egoísmo es el que marca el sendero.

Todo esto es parte del deterioro del nosotros mismos. Vinimos a un mundo a crearlo en amor y, nos hemos perdido en una destrucción de valores. No existe el respeto de los espacios entre nosotros, la libertad se ha confundido con el libertinaje y los niños, nuestros propios hijos,se sienten abandonados y recurren a algo que llene su tiempo.

Levanta tu mirada al cielo y observa las nubes pasar con la brisa, siente la brisa mover tus cabellos, observa el verdor de las montañas, el color de las flores, el aroma de la tierra mojada, el baile de los árboles con la brisa, la roca que a pesar que no se mueve se hace sentir. Todo esto nos lo dieron para cuidarlo. Y nosotros ¿Qué estamos haciendo con ellos?.

Somos ciegos hasta que vemos que en el plan humano nada vale la pena hacer sino lo hace el hombre. ¿Por qué construir ciudades gloriosas, si el hombre mismo se está quedando sin construir? En vano construimos el mundo, si el constructor no es construido. ¿De qué nos valen centros comerciales hermosos, si nuestros hijos están derrumbándose ante las drogas, el alcohol, el sexo y los videos juegos? ¿De qué nos vale el desarrollo si endurecemos nuestros corazones y dejamos de percibir la belleza del amor, la caridad y la unión familiar?

Los grandes líderes, nosotros los padres, son los que tienen que entender que su responsabilidad número uno es con su propia disciplina y desarrollo personal. Si no te diriges a ti mismo no podrás dirigir a los demás. Nadie puede llevar a otros más allá de lo que se ha podido llevar a sí mismo, no trates de decirle a tu hijo que no consuma licor si tú tienes un vaso en la mano, no trates de sacarlo de las drogas con un cigarrillo en tu boca. Da el ejemplo.

Que esta Navidad sea tu propósito el comenzar a construir una verdadera familia, que el tiempo sea compartido entre tus responsabilidades laborales y la responsabilidad de tu hogar, que tu vida deje de ser tan monótona y fría y se llene de paz y calor a través del amor incondicional a los tuyos y a los que te rodean.

Es mi intención que en esta Navidad todo aquel que necesite el amor le sea entregado a través de un abrazo y un beso, que no se quede ningún niño sin el amor de sus padres. Reconcíliate contigo mismo, entrégate y sé como realmente eres: Una persona de bien!

Feliz Navidad y Feliz Año 2014

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