Nido vacío

Lo había escuchado de otras madres, pero yo lo veía demasiado lejano, algo que me parecía una exageración.

– No, ese sentimiento de que tu hija es mayor, que se va y abandona el nido es algo que en mi caso nunca pasará. Yo nunca sentiría que mi hija se aleja de mí.

Pues bien, hacia el mes de marzo ella celebró su cumpleaños, con tan mala suerte que la compañera con la que lo iba a celebrar la dejó tirada. La tarde anterior se acercó a mí, como siempre, melosa y zalamera, con cara de picarona me pregunto…

– Mamá ¿qué tal si este año celebro mi cumple en casa?

Ella sabía que era algo que a mí no me hacia ni pizca de gracia, pues los muchachos de hoy día son bastante descuidados y yo no estoy dispuesta a pasarme el día quitando la porquería que ellos pudieran dejar en la casa. Por lo cual le di mi negativa.

Pero no contenta con mi negativa, siguió insistiendo. Besitos, cariñitos, que si mami por aquí, que si mami por allá… mas besitos, abrazos, ¡porfa! ¡porfa! ¡porfa!… Total que mami “panchita” accedió.

– De acuerdo, celebra el cumple en casa ya que tu amiguita te ha dejado tirada. Eso sí, no más de ocho, contando con tu hermana. ¿De acuerdo?

– Ok mami, de acuerdo, ¡limitaré los invitados!

– Ah, tendréis que estar con la ventana del salón cerrada y a las 2:00 recogeréis el chiringuito, que no es cuestión de molestar a los vecinos, ¡aunque sea viernes!

– Si mami, ¡lo que tu digas!

Loca de contenta comenzó a enviar mensajes por wasshap, cada vez estaba más feliz, uno a uno sus amigos le estaban confirmando que asistirían a su cumpleaños. Ella iba y venía a la cocina, mientras yo preparaba la cena cada vez mas excitada, cada vez más feliz. Sus besos, halagos y abrazos fluían por doquier, estaba feliz. Durante la cena no hubo otro tema de conversación, estaba planeando todo lo que haríamos al día siguiente. De pronto surgió la duda, donde nos meteríamos su padre y yo, pues ya era su 18 cumpleaños y sus amigos no verían con buenos ojos que estuviéramos entre ellos. Yo la tranquilicé.

– Ya veremos que hacemos nosotros, pues tu padre trabaja durante la tarde-noche y no estará por aquí. Yo por supuesto ¡no me iré de casa!

– Pero mamá, ya somos mayores y nos vas a cortar el rollo.

– Lo siento, ¡no me iré de casa! Estaré en el estudio mientras vosotros os divertís y prometo solo salir para ir al baño.

– Ok, si te comprometes a dejarnos a nuestro aire ¡puedes quedarte!

– Bueno, lo de dejaros a vuestro aire es un poco fuerte, más bien respetar vuestra fiesta, pero si escucho problemas o exceso de ruido voy a salir. ¿De acuerdo?

– Ok, si hay altercados o mucho ruido puedes salir.

Con esto la conversación se dio por zanjada, mas besitos, mas mimos y las buenas noches.

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2 pensamientos en “Nido vacío

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