Mamá

Mujer:

En un silencio que me sabe a ternura,

durante nueve lunas crecí en tu seno,

y en el mes de la nieve tu con tus mejillas

sonrosadas por el frio,

cuando ya vestías con ropa ancha y andabas con

fatiga.

En un día, un dulce día, que era un día de fiesta

para el hombre de pala en su panadería y la

mujer  madre ya de dos hijos,

el día que los mazapanes se tomaban,

vine yo al mundo,

cubierta de amor en tu humilde morada.

Tal vez el sol se deslumbro, quizá la luna grata

usó tus noches y espolvoreó plata

sobre la faz de ti mujer, para que fueras, si se

puede, aún mas hermosa

y que felizmente, una vez mas, te volviste a sentir

madre.

El hueco de tu almohada siempre tendrá un olor a

nido cálido

y a vida derramada en tus tres hijos,

Y si mi mano te toca,

ay! si mi mano te toca!

Me hace sentir que soy dueña del mundo.

Tu voz, con ese tono singular,

suena a gorriones en las mañanas de primavera, a

golondrinas en las tardes de verano y a ese dulce

calor hogareño en las frías noches de invierno,

El prado verde de tus ojos,

es el espejo donde yo me miro.

Tu cuerpo todo entero,

aunque ya ajado por el tiempo,

es el agua mas perfumada y limpia donde me

relajo,

y me hace sentir como alma pura.

Tu mirada la luz que me guía,

tus manos, dulces alas de ángeles que me

acarician,

tu sonrisa el trino de un mirlo en el río

toda tu eres el Dios que me guía…

Te quiero mamá, gracias por darme ese don tan

grande que se llama VIDA.

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