Un sueño

 

 

Una muerte temporal, un sueño, el ser libre que se recorre al plano de lo intangible, de lo evidente, de lo inexacto, sufriendo una metamorfosis de pensamiento tendiente a un final de incertidumbre. En si, es lo que menos importa, cuando los iconos de la lógica se vuelven palpables, formando densos paisajes indómitos e inexplorables, ardientes y pasionales, eternos e infinitos, es el lugar del que fluyen las mas profundas fantasías, y ah, una figura, demasiado sutil para ser mortal, empapa sus finos pies sobre la rivera de los deseos, dispara osadía, aventura y pasión. Es la imagen palpable del amor ideal, pero aun se encuentra demasiado lejos de cualquier vana criatura. Son muy extraños los cursos que asume el destino, los giros que muestra la vida y la realidad misma del ser. Efímero, atormentado por absurdos y pequeños conflictos existenciales que no lo dejan trascender, quizás crecer como los grandes árboles que yacen desde el principio de la vida; tuvieron que haber sido unas minúsculas semillas antes de alcanzar tal esplendor, lo demás, fue cuestión de tiempo, como las miradas que se interceptan a través del sendero, que se acortan cada vez mas en cada paso y no sé desvían, por el contrario, se enfocan, pese a la penumbra de la noche y se va definiendo esa figura, pese a lo mítico que pueda aparentar. Y hoy que al fin ha quedado una mirada frente a la otra, un mortal frente a un ángel, una verdad frente a suposiciones, una aventura contra una pasión. Las primeras gotas de lo que será una torrencial lluvia comienzan a caer, pero las miradas permanecen ansiosas a pesar del silencio que las aísla. Las altas copas de estos arboles no son suficientes contra la fuerza de la naturaleza y toda esa humedad que carcome y relame los huesos; pero todo es superfluo si la calidez de las miradas traspasa como dagas el vapor de los alientos. Una palabra, tan solo una palabra, no importa cual. No he llegado hasta aquí para permanecer perpetua, no he llegado hasta aquí para corroborar que se trata de un sueño, y tú, mas de lo que había soñado. No he llegado hasta aquí venciendo absurdos prejuicios por haber obedecido al corazón y no al raciocinio. No he llegado hasta aquí, la raíz más pura del pensamiento, no he dejado atrás un mundo de mentiras, y luego simplemente, despertar.

 

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