Cuando soñé mi réquiem

 

Otra vez han puesto la misma música…de notas fúnebres…el olor a cera quemada…y la estancia fría…
El murmullo de voces…en un silencio entre callado…de susurros entrecortados…como pájaros del mal agüero…
Cuervos que se sirven…ágapes exquisitos como si de un banquete se tratara…
acompañados de te o café…es que celebran algo?…y yo me pregunto: ¿qué?….
Veo pasar por delante …los rostros apenados …con pañuelos en sus manos…saliendo de la habitación contigua …todos visten de negro…acaso es una de esas fiestas elegantes…pues vaya birria de música que han puesto para amenizar.!!!!
Y de repente caigo …en que todos los que entran allí…salen llorando…y porque nadie se ha dignado a saludarme y eso que estoy sentada …justamente en una silla cercana a la puerta.
Me entra la curiosidad de entrar… yo también quiero ver que pasa al otro lado del dintel de la puerta…me levanto de la silla y encamino mis pasos hacia la habitación…
Según me voy acercando…uf de allí sale el olor más fuerte a cera…penetra por mi nariz…ese aroma tan dulzón que llega hacerse casi mareante, la luz es tenue…la han bajado…y tal como entro…casi me pego de bruces con el pastel, quede petrificada…por que justo en medio se hallaba un féretro…si, si como lo estoy contando, y me dije:
–  Se puede saber que clase de fiesta es esta?, no recuerdo yo que me invitasen…espera, ya recuerdo, Estela me había llamado el otro día
para invitarme, empiezo a mirar mi alrededor…y exclame… ya decía yo que me sonaban las cosas…se parece a mi casa.
La idea hizo que me recorriera un sudor frió por la espalda…las manos empezaron a temblarme sin control…….y los labios se me resecaron…
no se porque cada vez me pesaban más la piernas…en cada paso que daba
acercándome hacia el ataúd…era como si temiera…que fuera cierto…lo que por mi cabeza pasaba en esos momentos.
Ya estaba casi al lado, parecía que hubiese andando un pasillo interminable……con los ojos casi cerrados…baje la vista despacio hacia el interior.
El corazón se me acelero…no, no era posible…si la que yacía allí…con rostro pálido ceniciento…con las manos cruzadas sobre el pecho…¡¡¡era Yo!!!
con mi vestido favorito de gasa blanca.
Grite tan fuerte…que hasta los cristales restallaron…pero parecía que nadie
podía oírme…no estoy muerta…sigo aquí…acaso no me veis…
Enseguida vinieron a por el féretro…varios hombres de negro lo cargaron …para conducirlo al cementerio…como loca, me interponía en medio…diciendo una y otra vez…no estoy muerta…no estoy muerta..
Ya en el cementerio…el cura dio rápidamente el salmo, llovía intensamente y todos bajo sus paraguas…me parecían figuras macabras…la ceremonia terminó y fueron todos veloces hacía sus coches…no me dejéis aquí …repetía yo, ya cansada…no estoy muerta…me oís …¡¡¡ no estoy muerta!!!.
Quedo el cementerio, tan solo con el sepulturero…a el parecía no impórtale la lluvia
…y cayó la primera palada que cubriría el féretro…tardo poco en quedar cubierto
del todo…con la labor ya terminada…el sepulturero con la pala al hombro…
emprendió el camino entre las tumbas…hacia su casa…
Y allí quede, con las rodillas hincadas en la tierra húmeda…en medio de lúgubres
tumbas y grises cipreses …sollozando…¡¡¡no estoy muerta!!!…¡¡¡no estoy muerta!!!

 

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