Como una tregua

 

 

Eras la sin razón
Mi sexta causa de vivir
Mi afán imperecedero
Mi substancia y mi grito
Y me colgué de ti

Como a una tregua
Pensando en el renacer
De todos los milagros

Creyendo que tu cuerpo en mi cuerpo
Clamaría mis congojas

Así fuiste metiéndote
En cada sobresalto
Descendiste sereno
Resbalaste despacio
Izando las banderas
De todos mis desvelos
Y hasta me vi reír
De tanto sortilegio

De pronto un vendaval
De verdades atónitas
Soplos de humillación
Huracanes de pánico
Y todo un despertar
En medio del invierno

Y yo, la dulce Dulcinea,
Creyendose rescatada por su Quijote

 

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